1. Practica un poco cada día
Quince minutos diarios funcionan mejor que tres horas seguidas un domingo. Únelo a algo que ya haces, como el café de la mañana o el trayecto al trabajo, para no tener que decidirlo cada día.
2. Habla en voz alta, aunque estés solo
Leer y escuchar parecen avance, pero hablar es la destreza que más falta. Describe lo que haces mientras cocinas. Lee un párrafo en voz alta. Se siente raro durante una semana y luego normal.
3. Aprende frases, no palabras sueltas
Una palabra suelta cuesta usarla. Una frase como "¿Me trae la cuenta?" ya está lista. Cuando oigas una frase útil, apúntala entera y úsala ese mismo día.
4. Usa el idioma en lo que ya te gusta
Una serie que te guste, un pódcast de tu afición, un partido con comentarios en el idioma que estudias. Empieza con subtítulos en ese mismo idioma, no en el tuyo. Seguirás la historia y verás las palabras escritas.
5. Lleva una lista de tus propios errores
Casi todo el mundo repite cinco o seis errores una y otra vez. Guárdalos en una nota del móvil. Añade cada error nuevo y lee la lista una vez por semana. Cuando uno deje de aparecer, táchalo.
Por dónde empezar
No empieces los cinco a la vez. Elige el primero y mantenlo dos semanas. Luego suma otro. Si quieres ayuda con la conversación y con la lista de errores, para eso está un profesor.